miércoles, 9 de febrero de 2011

Fachadas homeostaticas - Decker Yeadon Architects

Voy a comentar en esta ocasión una noticia aparecida en los últimos días en diversos foros de Internet y que está dando bastante que hablar sobre el prototipo de fachada homeostática realizado por el estudio de arquitectura neoyorquino Decker Yeadon Architects. Esta es una oficina de arquitectura interesada en su trabajo en el desarrollo de nuevas tecnologías de materiales destinadas a ofrecer soluciones innovadoras en el campo de la arquitectura.

Quizás lo primero y más importante sería aclarar qué es exactamente eso de una "fachada homeostática". Pues bien, el concepto es bastante sencillo, ya que homeostasis simplemente hace referencia a la existencia de un sistema capaz de regular su ambiente interno manteniendo una condición estable de equilibrio reaccionando ante los diversos estímulos exteriores a los que puede verse expuesto. Es decir, un sistema que de forma dinámica ajusta su equilibrio y dispone de mecanismos de autoregulación.

Vale, más o menos lo entiendo, pero... ¿Eso qué aplicación puede tener en arquitectura?

Pues bien, lo cierto es que si se entiende el concepto antes explicado de homeostasis, la aplicación en construcción y arquitectura resulta bastante inmediata y evidente. Los arquitectos, entre otras muchas cosas, nos dedicamos básicamente a crear espacios habitables que crean unas condiciones artificiales de uso defendiendo a sus ocupantes de las inclemencias externas, es decir, espacios donde poder estar calientes en invierno cuando fuera hace frío y fresquitos en verano cuando fuera hace demasiado calor.

Para conseguir ese objetivo histórico de la arquitectura, pero que en especial en los últimos años con el auge de la construcción sostenible y la importancia que adquieren conceptos como el ahorro energético toma un especial relieve, la piel de los edificios resulta un aspecto crucial. Así por ejemplo, para protegernos de una excesiva radiación solar, el arquitecto puede disponer una serie de lamas fijas orientadas adecuadamente para conseguir una óptima entrada de luz junto a una protección contra el asoleo no deseado. Este sistema de lamas podría optimizarse mediante la disposición de unas lamas orientables accionadas de manera manual en función del movimiento del Sol o bien de forma automática mediante una programación informática adecuada y unos mecanismos eléctricos o mecánicos que accionen las lamas.

Pero ¿Qué pasaría si fuéramos capaces de disponer un sistema de fachada que se autorregule de manera similar a la pupila del ojo humano, aumentando de tamaño por si sola de forma automática cuando tenemos gran incidencia solar para proteger el interior del edificio y contrayéndose por sí sola en un día nublado para permitir la entrada de luz? Pues bien, tendríamos lo que podríamos denominar una fachada homeostática que no requiere para su funcionamiento ni de la acción humana ni de la implementación de un complicado y costoso sistema automatizado.



El prototipo diseñado por Decker Yeadon Architects presenta una serie de líneas dispuestas como laberintos formadas por un material flexible que se dobla filtrando el calor solar a través de la variación de su forma. Con ello regula el clima interior del edificio respondiendo de forma automática a las condiciones ambientales externas con un mínimo consumo eléctrico.



Para ello un elastómero dieléctrico que transforma de manera automática la energía eléctrica del Sol en trabajo mecánico. La cinta se abre como unas alas cuando se caliente y se cierra cuando se enfría controlando con ello la radiación solar que pasa por la fachada. Con ello se consigue además una fachada de apariencia variable, que presenta un aspecto cambiante a lo largo del día.

Ver a continuación el siguiente vídeo.


+

No hay comentarios:

Publicar un comentario